Prohibido enterrar la verdad

Mary Luz Avendaño.
Reporteros de Colombia.

La Comuna 13 de Medellín está ubicada en el occidente de la ciudad. Allí se vivió la confrontación armada más fuerte ocasionada por el conflicto urbano en el país. Durante años los Comandos Armados del Pueblo CAP, pertenecientes al ELN, y las FARC dominaron los 23 barrios que conforman la comuna, la mayoría de ellos de invasión, llenos de necesidades y pobreza. La situación para los habitantes de la zona se complicó con la llegada de los paramilitares. Allí se asentó en un principio el Frente José Luis Zuluaga de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y posteriormente el Bloque Cacique Nutibara.
Los enfrentamientos a cualquier hora del día y en cualquier calle eran constantes. Ante esta situación, el Gobierno Nacional ordenó el ingreso de la fuerza pública para retomar el control. Fue así como en el 2002 se adelantaron varias operaciones conjuntas, la más sonada de ellas la Operación Orión, realizada el 16 de octubre por la policía, la fiscalía y el ejército. El pasado 23 de junio ante el Fiscal 45 de la Unidad de Justicia y Paz, el ex comandante paramilitar, Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, ratificó las declaraciones entregadas en una carta enviada el 25 de febrero de este año al juez Richard M. Berman de la Corte de Distrito Sur de New York. El exjefe paramilitar comandante de los bloques Cacique Nutibara, Héroes de Granada y Héroes de Tolová de las Autodefensas, confirmó lo que muchas organizaciones de derechos humanos habían denunciado: la complicidad de la fuerza pública y los paramilitares en esta operación. Según alias Don Berna, "las fuerzas de las AUC se tomaron el área de la Comuna 13 como parte de una alianza con cuatro Brigadas, incluyendo las que estaban al mando del general Mario Montoya y la del Comandante de la Policía de Medellín, Leonardo Gallego”. Alias Don Berna menciona además detalles de cómo “el Gaula y el Bloque trabajaron "en conjunto" en todo el desarrollo de la operación que recuperó la Comuna 13. Elkin Loaiza, alias El Negro, fue el líder de las AUC que se encargó de la cohesión entre el Ejército y el bloque paramilitar".
Alias el Negro se reunió con los miembros de la fuerza pública para planear las acciones meses antes del operativo.
"Un día me llamó y me dijo que todo estaba listo para la operación con los hombres del Cacique y que, después de que se recuperara el área, ellos se iban a replegar para evitar problemas con la población civil", aseguró alias Don Berna ante el fiscal, quien además agregó que los miembros del Cacique Nutibara “entraron encapuchados a la zona porque la población civil los conocía y que ellos habían hecho inteligencia en la comuna y sabían las casas de los guerrilleros”.
Ante diferentes medios de comunicación, el ex comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, general retirado Leonardo Gallego, aseguró que la Operación Orión fue transparente y que ni él ni sus subalternos hicieron ningún trato con los paramilitares. También afirmó que no conoce a alias Don Berna ni a ninguno de sus subalternos. “Nunca tuve ningún contacto con él ni con segundos, terceros o cuartos…. Nunca permití ningún acercamiento de mis unidades con personas de ninguna estructura criminal”
Producto de aquellos días de guerra, muchos civiles, algunos inmersos por diferentes razones en el conflicto y otros ajenos al mismo, fueron víctimas de las acciones de unos y otros. Una de las consecuencias más dolorosas fue la desaparición de cientos de personas, las cuales no se mencionaron en aquel momento, sino que se conocerían después.
Según la Corporación Jurídica Libertad y el Movimiento Nacional de Víctimas y Crímenes de Estado hay documentados 128 casos. “Hemos corroborado que de éstos, 67 desaparecieron después de la Operación Orión en octubre de 2002 y hasta diciembre de 2003. La mayoría eran hombres entre los 16 y los 30 años. Algunos habían sido llevados a estaciones de policía durante los operativos, otros se negaron a integrar el Cacique Nutibara y dos de ellos eran milicianos de las FARC”, dijo Adriana Arboleda de la Corporación Jurídica Libertad.
“Mi hijo salió el tres de enero de 2003 a comprar la carne al 20 de Julio, nunca volvió. Él tenía 22 años y estaba desempleado. Yo lo busqué mucho pero nadie me supo dar razón de él. Mucho tiempo después la gente decía que vio que unos hombres pasaron con él amarrado hacia el sector de la arenera”. Cuenta una de las madres que durante seis años ha buscado a su hijo sin obtener respuestas.
“Mi hijo vendía arepas y reciclaba. Él no estaba metido en nada raro y en enero de 2002 se desapareció. La gente me decía que unos hombres se lo llevaron amarrado por los lados de la Escombrera, pero yo no sé quiénes eran, si guerrilla, paramilitares o ejército. La verdad es que no sé nada de mi hijo, yo creo que está muerto”, relata la madre de un desaparecido.
“Yo vivo en San Javier Nuevos Conquistadores, y como el mío conozco por lo menos unos 50 casos de gente que desaparecieron. Lo que pasa es que a uno le da miedo porque esa gente sigue por ahí y uno no sabe. Ya hicieron lo que quisieron con mi hijo, ya uno espera es que le entreguen los huesitos para poderlos enterrar”, dice otra de las madres.
“El 30 de noviembre de 2002, dos hombres de civil que antes había visto con brazaletes de las autodefensas y me habían quitado mis documentos para investigarme, se me acercaron y me montaron en un taxi y me llevaron donde otros cuatro hombres, uno de ellos con brazalete del CTI… Llegaron con otros dos muchachos y nos llevaron a San Javier la Loma…Pasamos cerca a una patrulla de la policía y no hicieron nada después de ver una camioneta llena de hombres armados con brazaletes de AUC y chalecos del CTI….. Arriba nos mostraron fosas y nos decían que ahí estaban nuestros amigos. A uno de los muchachos lo acribillaron, al otro y a mí nos dispararon, me hirieron en el cuello y salí corriendo. Me pegaron un disparo en la cadera pero me pude escapar”, relata un sobreviviente que hoy vive fuera del país.
Esos señalamientos de la Arenera como sitio de ejecuciones, al igual que la Escombrera y el Lago, sumados al reconocimiento de alias Don Berna de que sus hombres desaparecieron y sepultaron varios cuerpos en la zona, en un proceso por el cual ya fue condenado, lleva a pensar que principalmente en la Escombrera hay muchos cadáveres bajo cientos de toneladas de cascajo. “Se hicieron más de 14 operaciones militares en la zona. La gente tiene miedo y estamos tratando de que denuncien. Queremos devolverles la dignidad a las víctimas porque muchos fueron estigmatizados”, asegura Alejandro Sierra, del Movimiento Nacional de Víctimas y Crímenes de Estado.
Sin embargo, las autoridades de la época no recibieron denuncias de desapariciones en la comuna 13. “En el tiempo que estuve recibí denuncias por homicidios o enfrentamientos, pero no de desapariciones. Uno escuchaba decir que los paramilitares y los Comandos Armados del Pueblo desaparecieron gente, pero nada oficial, ni una sola denuncia”, informó Jorge Vélez, Secretario de Gobierno de Medellín en aquella época.
“Yo llegué a la personería en el 2004 y no había reporte de desaparecidos en la comuna 13. En el año 2005 comenzamos a escuchar las denuncias de la gente. En el 2006 empecé a saber lo de la Escombrera, pero ningún caso concreto, nadie que me diga que su familiar fue asesinado allí”, dijo Jorge Ceballos, Personero delegado de la Unidad Permanente de Derechos Humanos.
La alcaldía de Medellín firmó el año pasado un convenio por mil millones de pesos con la Fiscalía para iniciar la búsqueda de fosas en la ciudad y proceder a la exhumación de los cuerpos, pero para la comuna 13 las cosas no son fáciles. La Fiscalía ya realizó algunas exhumaciones en el sector de la Arenera y la Escombrera en el 2004 y fueron hallados 13 cuerpos, seis de ellos ya fueron entregados a sus familias. “Hay mucha referencia a la Escombrera pero no hay datos concretos. Hicimos una visita y desde junio de 2008 está cerrada una zona de 15 hectáreas. El problema es que el sector en general son 100 hectáreas y sin datos específicos es muy difícil. Estamos tratando de buscar ayuda internacional, pero en ninguna parte del mundo hay algo parecido a esto para tomar esa experiencia. No es tan fácil como empezar a excavar, podríamos poner en riesgo las comunidades aledañas”, dijo el director del programa Víctimas del Conflicto Armado, de la alcaldía de Medellín, Gabriel Bustamante.
“Lo que vamos a hacer es contratar expertos en exhumaciones de afuera, aprovechando un evento que va a hacer la Universidad de Antioquia en agosto o septiembre. Vienen personas de Bosnia y Perú y queremos que ellos nos den su concepto técnico para saber qué podemos hacer y si es posible hacer algo iniciar lo más pronto posible, pero como están las cosas lo más probable es que se declare campo santo”, añadió Bustamante.
Por su parte, las víctimas se niegan a esta posibilidad. Ellas quieren que se encuentren los restos de las personas desaparecidas y se pueda establecer mediante un estudio la época de su muerte para determinar los responsables.
“Hemos venido trabajando con los familiares de los desaparecidos durante mucho tiempo. Este año hemos hecho tres talleres y la intención es hacer un proceso para tener claridad sobre el contexto en el cual se dieron las desapariciones. También estamos elaborando unas fichas pre mortem, que nos permitan ayudar a identificar los NN. Hicimos además un evento con antropólogos de Perú y Guatemala, para que nos ayuden en este caso desde sus realidades, ya que ellos han aplicado métodos que les permitieron encontrar sus desparecidos”, afirmó Adriana Arboleda, de la Corporación Jurídica Libertad.

Los familiares de los desaparecidos que posiblemente están sepultados allí en la Comuna 13, en compañía de algunas ONGs y la Personería, realizaron una manifestación en la Escombrera Terrígenos el 11 de diciembre de 2008 para exigir su cierre definitivo y que se inicien las excavaciones en busca de más cuerpos, pues diariamente ingresan allí cerca de mil volquetas, lo cual complica aún más las posibilidades de encontrar restos. ¡Prohibido enterrar la verdad! Era el grito unánime de los participantes en la marcha, quienes portando fotografías, mostraron también su desacuerdo con que se declare el sitio campo santo, pues ante todo quieren encontrar los cuerpos de sus familiares y saber la verdad de quién los asesinó.
“El problema es que hay una política clara para exhumar cadáveres, pero no para avanzar en la búsqueda de personas desaparecidas sin saber dónde están sus fosas. Creemos que tiene que ser un proceso para garantizar que sí se encuentren los cuerpos, porque no es sólo el caso de la comuna 13; también están las comunas 1, 3 y 8, y el corregimiento de Belén Alta Vista y Belén Aguas Frías. Entre 1999 y el 2002 durante la consolidación del Cacique Nutibara fueron muchos los desaparecidos. Hemos contabilizado más de 200. Medellín es un caso único en el mundo de desaparición urbana y lo que nos preocupa es que sólo se ha interrogado a Don Berna por estos hechos, pero qué pasa con personas como Fabio Acevedo, alias Don Fabio, o Geovanny Marín, quienes se desmovilizaron y nunca han sido llamados a declarar a pesar de que ellos eran los comandantes del Cacique en esa época y sabemos que tienen información del paradero de muchos de estos desaparecidos. Ahora que se conoce la participación de la fuerza pública, ellos también tienen que ser llamados por las autoridades a responder, no es sólo Don Berna”, asegura Adriana Arboleda.
“Estamos tratando de consolidar la información de cuántos son los desaparecidos en la ciudad porque todos manejamos cifras distintas; las organizaciones sociales, la fiscalía, la policía y la alcaldía, y así es muy difícil, pero sí creemos que son más de 200”, dice Gabriel Bustamante, director del programa Víctimas del Conflicto Armado, de la alcaldía de Medellín.
A 23 de junio de 2009, la Fiscalía General de la Nación ha encontrado en todo el país 1.906 fosas gracias a informaciones entregadas por los desmovilizados. Con ello, se han podido hallar los cuerpos de 2.329 personas. 532 ya fueron plenamente identificados y entregados a sus familiares. Antioquia es el departamento donde se ha encontrado un mayor número de cuerpos: 390 de los cuales 85 ya fueron sepultados.